Acabo de volver de unas tranquilas vacaciones en mi Torredembarra adoptivo. Después de leer los 519 mensajes que cinco días de ausencia han permitido acumular en mis bandejas de entrada (de los cuales casi 200 me ofrecen V1agr4, títulos universitarios o programas antispam -viva la ironía-), no me encuentro con ganas de hacer una síntesis del período vacacional. Quizá mañana, cuando esté recuperado de mi shock laboral (ya explicaré) cuente algo sobre mi supervivencia entre los extranjeros de Torredembarra.
Lo dicho, a partir de mañana recuperamos la cadencia de posteos sobre esos temas que tanto interesan a los 300 bichos raros que se pasan por aquí ahora. Viva y bravo por ellos.
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